Violentos o no, los videojuegos de acción y de disparos tienen un objetivo primordial: divertir. Pese a haber estado creados sin otro fin, permiten a sus adeptos mejorar ciertas habilidades relacionadas con su cerebro y percepción. En este capítulo de Redes, la neurocientífica Daphne Bavelier explica a Eduard Punset sus hallazgos entorno a este tipo de videojuegos y sus posibles aplicaciones en campos como la educación o la rehabilitación de pacientes.
Y luego dicen toooooooodo el mundo que son malos. Y es al revés, son buenos. Un ejemplo es que mejoran la coordinación ojo-mano.
ResponderEliminarCierto, me llamo la atención cuando lo vi; es más, la verdad lo subí por ti, supuse que te interesaría.
EliminarOins, se acuerda de mí :3
EliminarYa ves, me paso las horas mirando las fotos que te hizo el espía que te puse jajaj :D
Eliminar:O Espías? Jum... Que fotos tendrás tú... xDDD
Eliminar